¿Qué aspecto tienen?
Las llagas bucales normalmente son ovaladas o redondeadas, blanquecinas (en ocasiones ligeramente amarillentas), poco profundas y con bordes bien definidos.
¿Cuál es su etiología?
Son de etiología desconocida. Se considera que tienen origen multifactorial, si bien, situaciones como traumatismos, ortodoncia, prótesis o estrés favorecen su aparición.
¿Dónde se localizan?
Las llagas bucales o aftas se localizan en el interior de la cavidad bucal: zona interior de los labios o mejillas, en las encías, lengua,garganta…
¿Son contagiosas?
No, no son contagiosas. Tampoco son causa de mal aliento.
¿Son muy frecuentes?
Se calcula que un 27% de las personas han sufrido o sufrirán la molestia de una llaga bucal a lo largo de su vida.
¿A quiénes afectan?
Las aftas pueden aparecer a cualquier edad. Si bien, adolescentes, sobre todo portadores de ortodoncia, y mujeres son los que las sufren con mayor frecuencia. Su incidencia va disminuyendo con la edad.
¿Cuál es su sintomatología?
El dolor y el ardor son sus principales característica. De hecho, la palabra afta deriva del griego antiguo y significa quemadura.
El dolor puede llegar a ser muy molesto cuando comemos, besamos e incluso hablamos.
¿Cómo se clasifican?
La forma más común de clasificación es en agudas y crónicas. Las agudas son de aparición brusca y corta duración, mientras que las crónicas aparecen de forma gradual y tardan en desaparecer.
¿Cuánto duran?
La mayoría de llagas bucales o aftas suelen durar alrededor de unos 10 días y desaparecen por si mismas sin dejar cicatrices.
Las aftas mayores, aquellas que miden más de 1cm y son profundas, pueden tardar hasta 6 semanas en desaparecer y dejar cicatrices.
¿Se pueden tratar?
Sí, las llagas bucales se pueden tratar.
Los tratamientos tienen como finalidad acortar el proceso favoreciendo la cicatrización y reducir el dolor.